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Tres meses desde la oscuridad a la Luz (Segunda parte, “La luz”)

Hola a todos y bienvenidos a esta segunda parte del relato de última estadía en Colombia. Los que no han leído la primera parte, la pueden encontrar AQUÌ

Solo buenas noticias en esta entrada, entonces, vamos con la primera! Se acuerdan que se me había dañado un disco duro y pensaba que había perdido mis archivos, fotos y escritos de los últimos seis años de mi vida? Pues…me equivoqué: afortunadamente alcanzaron a recuperar todo! Además, en reemplazo del mío me dieron un pequeño computador ACER. Tal vez esta parecerá una noticia sin importancia, sin embargo la tiene, y mucha. Acuérdense del pequeño computador Acer, llegará a ser una pieza importante del rompecabezas de esta historia. Sigamos con la narración.

Un día me fui a la librería El Arcano de Bogotá, donde, en mi primer estadía había encontrado muchos libros importantes para mi crecimiento. Ese día encontré un libro con un titulo muy interesante: “Yagè”, de Juan Camilo Medina. El Yagé Ayahuasca, es una planta sagrada para los indígenas de la Amazonía, que se utiliza en un ritual guiado por un taita para sanar enfermedades y conectar con el mundo espiritual. 

Tan pronto empecé a leer, despertó en mi una linda mezcla de estupor, conmoción y entusiasmo. De repente me di cuenta de que quería encontrar al escritor y entrevistarlo. Cuando le conté esto a  mis amigos, muchos me dijeron que sería imposible, pero lo que pasa es que la palabra “imposible” me recuerda la continuación de Alicia en el país de las maravillas, cuando la reina dice que antes del desayuno llegaba a creer hasta seis cosas imposibles…

…pues, si la reina alcanzaba seis, yo consideré que por lo menos UNA…¡estaba a mi alcance! 

Mientras reflexionaba sobre esas cosas salí de viaje…¡sin saberlo! Va el mapa:

mapa viaje bucaramanga neiva

Fui a Villa de Leyva un sábado, pensando en quedarme dos días: el lunes, en Bogotá, en la escuela de Kung fu había clase de combate y no quería perderla. Sin embargo, aquella noche pasó algo que cambió mis planes. Aún siendo músico, nunca había tocado en la calle: quería hacerlo pero no se dio la ocasión e incluso siempre he tenido un poco de temor. Aquel sábado se me ocurrió ir al parque con mi guitarra. Sin pensarlo, me senté en el centro y empecé a tocar. Todo se dio de una forma muy natural. Las personas se acercaban y escuchaban, algunos se sentaban y querían charlar conmigo, algunos, aún si no estaba pidiendo dinero, me lo dieron. ¡Conocí muchas personas! Un chico colombiano, de Bucaramanga, se sentó y me contó, lleno de entusiasmo, el recorrido que estaba haciendo por Colombia en moto. Tocar en la calle fue tan lindo que no veía la hora de volver a hacerlo…

…¡y volví a hacerlo la noche siguiente! El lunes conocí a Gian Marco, un chico italiano, que llevaba seis meses recorriendo América Latina. Justo cuando pensaba volver a Bogotá me propuse ir al Museo paleontológico donde se encuentra un gigantesco fósil de dinosaurio. Aquel día en Villa de Leyva hacía calor, mientras en Bogotá seguro hacía más frío. Quedándome habría podido tocar otra vez en el parque; además entre Bogotá y yo había cuatro horas en bus y hasta el museo era una hora de lindo paseo en bici, entonces,

¿Que hacer: Bogotá o dinosaurio?

elvio dinosaurio villa de leyva, fosil

Dinosaurio, por supuesto!

Fuimos al museo en donde Gian Marco, sin saber nada del libro, empezó a contarme de la Ayahuasca y me dijo que quería participar en ese ritual. Me pareció una “casualidad” bien bonita y siendo que ya había conseguido el numero del escritor, decidí llamarlo. Hablamos de muchos asuntos y reímos mucho: fue interesante y chistoso al mismo tiempo. Entonces, decidí ir a Neiva donde él vivía, pero como me habían invitado antes a San Gil, decidí ir primero allí aun cuando queda en la dirección opuesta!

Salí el jueves por la mañana23 de abril, dirección Arcabuco: 24 km de pura carretera destapada atravesando un hermoso paisaje que el bus recorrió en dos horas. Al llegar al pueblo decidí tomar un tinto (café) pensando que seguramente el bus hacia San Gil se demoraría en llegar. Por supuesto, tan pronto pedí el café, llegó el bus.

Pues, corro afuera, le digo al chofer del bus que me espere, regreso por mi maleta, tomo la guitarra, corr….ops, ni siquiera había empezado a tomarme el café y como no se dejan las cosas a medias, cojo el café, me subo al bus, vierto el café sobre la guitarra, vierto la guitarra sobre….ops, me equivoqué jeje…bueno, no importa, estaba en el bus. A las cuatro de la tarde llegué a San Gil. Una energía muy peculiar se despertó en mi: mis preocupaciones, reales o imaginarias, ya habían terminado. Estaba en esta linda ciudad de clima cálido y naturaleza, todo me parecía simple y bonito, y hasta encontré un lugar donde hacían el café espresso. Me tomé uno mientras escribía en mi pequeño computador Acer (acuérdate del pequeño computador Acer!) un Reflejo: quien paga el copyright a la naturaleza.

Entre más pasaban los días, más me parecía que las cosas tenían sentido. El sábado mi amiga Johana me ayudó a comprar el pasaje a Neiva. El lunes por la mañana, fui a Bucaramanga, de ahí en avión a Bogotá y de Bogotá a Neiva. En el aeropuerto, Juan Camilo Medina estaba esperándome con dos cascos y la moto prendida. No solo hicimos una entrevista muy linda (que muy pronto voy a publicar) sino que también pasé una semana maravillosa en su casa, llena de enseñanzas. El cuento de esos días lo encuentran AquiLuego me fui a conocer el Desierto de la TatacoaGirardot Melgar, para luego volver a Bogotá. Tan pronto llegué, compré el pasaje para ir a la Amazonía. 

El martes 12 de Mayo, el avión despegó desde el aeropuerto El Dorado, dirección Leticia, Amazonas. No puedo aquí y ahora contar con detalles todo lo que pasó en el pulmón verde del planeta. Sin embargo, quiero anticipar algunas cosas: tan pronto el bote salió para Puerto Nariño (la verdadera puerta para la selva) el río se ensanchó mucho, se hizo desmesurado, casi no se veía la otra orilla. Viendo todo eso sentí dentro de mi que todo ese agua es vida, la vida del planeta, de los vegetales, de los animales, la vida misma, la mía, la tuya, la que me permite escribir estas palabras. Miraba la increíble cantidad de agua dulce, los arboles altos como un edificio de diez pisos que desde las orillas se extendían por decenas de kilómetros…miraba los peces, las aves y entendía, sentía, intuía que todo ese milagro era posible gracias al agua, me acordé lo que había escrito sobre el agua en el Proyecto Gaiame acordé de Masaru Emoto y de sus experiencias sobre la conciencia del aguaLuego mi mirada volvía a los loros, a los arboles, al río tan grande que hace palidecer al mar. Esa tarde, mientras por primera vez en mi vida estaba navegando por el Rio Amazonas, junto a otros 20 seres humanos, pequeños, minúsculos ante tanta majestuosidad, lloré de emoción. 

Llegué a Puerto Nariño, pasé ahí la noche, me fui al día siguiente a la Comunidad indigena San Martín y ahí conocí a Armando, que fue mi guía en la expedición en la selva virgen. Dormimos con hamacas en el bosque, sentí pasar el jaguar cerca de mi, tuve miedo, enfrenté el miedo y escuché el relato de la rana maligna, un ser que se convierte en rana y que puede atacarte al nivel del espíritu….si te parece un cuento de fantasía, te aseguro que cuando estás de noche en la selva en la oscuridad total, hasta el más escéptico de los escépticos le va a encontrar algo real. Vi serpientes, mijos, osos perezosos, tortugas, sentí mi corazón vibrar de emoción. Escribí dos pequeñas entradas: Amazonas y El inconsciente humano y la deforestación en la Amazoniapero te prometo que antes o después escribiré el “verdadero” post, con todas las palabras que salieron de mi bolígrafo el primer día en el bote, entre chorros de agua de río y lagrimas. El Amazonas es un encuentro con el infinito.

Con esto parece terminado el relato, cierto? Casi, pero no. Aún falta la última, y más linda, pieza del rompecabezas. 

Fui a Villa de Leyva justo antes de salir para el Amazonas, algo como un retiro espiritual para preparar el viaje. La noche del 11 de Mayo 2015, volviendo a Bogotá subió al bus una chica muy linda que se sentó a mi lado en el último asiento disponible. Era increíblemente guapa y además tenía una dulzura en su mirada que la hacía aún más hermosa. Casi no podía creer que estuviese sentada ahí, cerca de mi: mi corazón empezó a latir mas rápido, la respiración se hizo mas agitada  mientras buscaba, sin lograrlo, una frase para romper el hielo. Sus rasgos eran una mezcla entre europeos e indígenas, su voz, que conocía tan solo por aquel “buenas noches” que me había dicho en respuesta al mío, sonaba celestial como un canto de ángeles  o sirenas. Hasta aquel momento nunca había creído en el “amor a primer vista” pero tuve que cambiar de opinión. No sabía nada de ella…y ya estaba totalmente perdido en el deseo de hablarle. 

Sin embargo, tanta era la emoción que no alcanzaba a decir nada. Solo me llegaban a la mente frases estúpidas y la vergüenza no me permitía dirigirle la palabra. Hasta que, justo mientras estaba sacando mi pequeño computador Acer, se le regó el agua que llevaba en su bolso y entonces saco ella también su…. pequeño computador ACER…IGUAL AL MIO!

Nos miramos y empezamos a reír. Me presenté. Hola, mi nombre es Elvio. Hola, mi nombre es Laura. Hablamos las cuatro horas del viaje, decidimos bajar del bus en el mismo lugar en Bogotá, yo esperé a que llegara su bus y finalmente, me dejó su numero. 

Desde el Amazonas le escribí todos los días, cuando me fui a la selva donde no habían conexiones, la pensé mucho, ella hizo lo mismo. Tan pronto regresé salimos. Esa fue la noche de nuestro primer beso, y en ese momento para mi fue como si el tiempo y el universo entero se parara. Después de dos días  tenía mi vuelo de regreso, pero alcancé a aplazarlo para un mes después, otro increíble mes donde entendí que todo pasó justamente así como tenía que pasar. Entendí también que, así como había escrito unos meses antes, las cosas ocurren por una razón y también que la vida es lo que pasa mientras estás haciendo otros planes. 

Te saludo y te agradezco, por la paciencia y el interés que me demostraste leyendo este largo Reflejo, un saludo también de parte de Laura, que muy pronto va a venir acá a Italia para visitarme. Va una foto, que no hubiera podido ser en ningún otro lugar que en Villa de Leyva. Y algunas otras fotos. Chao. 

elviolaura

Señoras y señores, el pequeño computador Acer

ocurren las cosas que tienen que ocurrir

Gian Marco y Yo:

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paseo en bici, hacía el Fósil: 

disculpa, ovejita, puedes mirar por aquí por favor? 

elviooveja

Tocando….

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Alrededores de Villa de Leyva….y casas con nombres…

Colombia, Boyaca

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Niños bajando la corriente, Pozo Azul, San Gil, Colombia
niños neumatico rio san gil colombia

Yendo a casa de Juan Camilo Medina

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Juan Camilo

juan camilo medinaEl desierto de la Tatacoa

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Yo en bici en el desierto….

Arbol con el pelo…

arbol con el pelo

Sin bici en el desierto…
sin bici en el desierto del tatacoa

Amazonas:

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amazonas comunidad san martin colombia

Con la lancha hacía el bosque primario

Caminata en la selva

caminata en la selva amacayacu colombia tortuga parque amacayacu colombia caminata en la selva amazonas colombiaAtardecer en el Amazonas

puerto nariño amazonas colombia

Tabatinga, Brasil

tabatinga brasil

Y el regreso a Bogotá!

elvio lauris 

Muchas gracias a mi corazón Laura Avila Rincón. Gracias por sus valiosas correcciones y sobretodo por la alegría, por la sabiduría, por haber dado un sentido a mi viaje. 

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