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Dejando caer la máscara

dejando caer la mascara, un recorrido desde mi antiguo yo hacía el nuevo

Buenos días a todos y bienvenidos a este Reflejo.

Hoy escribo para quitarme la máscara del seudónimo que había elegido para escribir: Reflejo de Luz.

Nunca había escrito un blog y la elección de un seudónimo me pareció la más adecuada: de esta forma sentí garantizar mi privacidad y también que fuese la más apropiada para los asuntos peculiares sobre los cuales escribo. Tal vez no todos – pensé – estén dispuestos a aceptar conceptos como destino, energía, intuiciones y regalos del universo. Sin embargo hoy ya no me reconozco en esos temores y siento que esconder mi identidad no sólo no me protege sino se ha convertido en un límite. Hoy quiero abrirme al mundo y declarar sin reservas quien soy y porqué siento la urgencia de escribir.

Me dijo un amigo: “hay un momento para ser reservados y otro para abrirse”. Estábamos en otro tema pero esa frase me pareció encajar a la perfección con lo que estaba pensando: ha llegado el momento de abrirme. ¿Cómo puedo tratar el tema de superar el miedo si yo mismo tengo miedo a ser juzgado por los asuntos “peculiares” que expongo? Como puedo escribir sobre la necesidad de superar nuestros límites si el mismo hecho de escribir con un seudónimo se ha vuelto uno? Por supuesto no puedo seguir así, entonces…

Mi nombre es Elvio Rocchi, soy un ingeniero que en un cierto momento decidió cambiar su vida para dedicarse a la música y vivir de eso. Lo logré pero después de algunos años de esta nueva vida, al darme cuenta de que aún faltaba algo, decidí hacer otro cambio y me fui a vivir durante un año a Colombia.

Soy ex atleta, ex jugador de baloncesto, en la actualidad enseño yoga y me apasiona mucho el arte marcial que practico: el kung fu. Me gradué en canto y estudié chelo; toco el piano y la guitarra así que soy aquel que se puede definir un multiinstrumentista. Hace más de diez años fundé los Mille papaveri rossi, un grupo tributo al cantante italiano Fabrizio De André que me dio la posibilidad de tocar en toda Italia y hacer una gira en España. Me gusta el cine, viajar, aprender idiomas y las motos, sobretodo mi Suzuki Bandit 650 a la que puse el nombre María.

Pero a parte de todas esas cosas lindas, hay otra que debo decir para que la imagen de mi que estoy dibujando a través de estas palabras resulte completa: soy una persona que ha sufrido mucho.

El sufrimiento fue mi compañero desde mi niñez, un compañero que odiaba pero en cierta medida admito que toleraba su presencia habiendodefinido mi identidad a través de él, negar el sufrimiento habría significado negar una parte de “mi”. A la pregunta “¿quién soy?” respondía más o menos así : “soy una persona desgraciada, me pasaron cosas malas, considero el mundo un lugar muy feo donde vivir y veo a los demás como aprovechados que me buscan solo cuándo necesitan algo”.

Quiero aclarar que nunca salieron exactamente esas palabras de mi boca, sin embargo creo que es un buen resumen de lo que tenía en mi mente. Durante años he vivido identificándome con mis sentimientos de depresión e insatisfacción, así que el mundo a mi alrededor tomaba la forma que esos sentimientos le daban. Le podría decir Ley de la atracción o tal vez ley de mi vida hasta los veintisiete años: cuanto más nos cargamos de negatividad, más sufrimiento llega a nuestra vida.

Pero un día ocurrió “algo”.

Lo escribo así, entre comillas, porqué no sé describir lo que pasó: fue un conjunto de plantear preguntas y de seguir buscando respuestas. Fue leer el poema “I limoni” (“los limones”) de Eugenio Montale. Fue practicar yoga y meditación. Gracias a estas actividades conocí nuevas personas que me dieron nuevos estímulos, me aconsejaron nuevos libros en los que encontré consejos sobre como seguir por el camino. Pero, ¿que este camino del que todo el mundo habla? Para mi es desprenderme de mi antiguo yo, es el recorrido hacía un nuevo yo libre de sus antiguas pautas mentales, más tranquilo, con menos miedos, más conciente y en paz consigo mismo y con el mundo.

Fue así que llegó Colombia. Dicen unas letras de Niccolò Fabi, cantante italiano, “estoy bien cuando estoy lejos de mi”. Así interpreto esta frase para mi muy profunda: hay momentos en la vida en que tenemos que tomar distancia del “yo” que hemos llegado a ser. Hice mi primera “revolución” dejando el trabajo de ingeniero para dedicarme en cuerpo y alma a la música, pero después de algunos años, tan pronto como terminó el entusiasmo por haberlo logrado, la ansiedad y los apegos empezaron otra vez a dominarme. Me sentía mejor que antes, pero mi ego había encontrado otra manera para retomar el control. Alejarme del viejo yo me permitió encontrar al nuevo: lo que empieza a parecer mi verdadera esencia, mi yo consciente. Todos los demás “yoes” no son más que una gigante ilusión creada por mi ego,pueden tomar la forma del ingeniero o del músico, de la persona enojada e incluso de la que aparenta ser sabia, sin embargo conducen siempre al mismo lugar: un espacio angosto rodeado por un muro que no permite evadir, hasta el día en que me doy cuenta de que ese muro soy yo aquel que lo ha creado.

No me avergüenzo de escribir que el nuevo yo que conocí en Colombia es un buen chico,me la llevo bien con él y considero un placer estar en su compañía. No quiero renegar del anterior (es gracias a él que he llegado a ser quien soy) sin embargo no sería sincero si no dijera que prefiero el actual.

Entonces, mi nombre es Elvio Rocchi y no puedo decir que “me encontré a mí mismo” pero sí que me acerqué un poco a él. Ahora estoy seguro de que ya no necesito un seudónimo: escribo para compartir mi experiencia, mis viajes y mi música, porque veo que todavía hay demasiado sufrimiento en el mundo. Viéndolo pienso que dentro de mi también había mucho y teniendo en cuenta que no estoy separado del mundo considero que mis palabras, por cuanto todavía incompletas, quizás puedan servir para los que quieren ponerse en camino, un camino que me condujo a un lugar hermoso, un lugar que todavía no está totalmente libre de la oscuridad pero en que lucen numerosos Reflejos de Luz.

Me gustaría terminar esta entrada con una foto: el día en que me entregaron el cartel de mi concierto en el prestigioso Teatro Tecal de Bogotá. Había soñado con tocar ahí y finalmente se dio de manera muy natural la posibilidad de realizarlo. Quiero terminar con esta foto porque representa un momento de dicha y también la demostración que si decidimos buscar nuestro verdadero yo listos para confiar y recibir, ya existe para cada uno de nosotros una realidad más bella de la que podemos imaginar incluso en nuestros sueños.

Elvio Rocchi concerto Bogotá

Gracias por leerme. ¡Hasta el próximo reflejo!

Elvio

Quiero dar las gracias a Edna Soraya Sanchez por la revisión del texto y sus valiosas correcciones. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

0 Comments
  1. Zoe Ruiz
    Jun, 2, 2016

    Me encanta tu energía positiva, eres una persona especial y transmites mucha luz. Te dejo un gran abrazo 🙂

    • Reflejos de Luz
      Jun, 5, 2016

      Uao, que lindo comentario! Muchas gracias… tu también lo eres, cada uno ve en la realidad lo que corresponde a su ser jeje un abrazo

      • Zoe Ruiz
        Jun, 5, 2016

        ¿Te refieres a ver nuestro reflejo proyectado en otra persona? Ojalá, porque eso veo en ti. 🙂

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